29.
JEREMY
Cierro la puerta y suspiro con cansancio cuando lo veo sentado en el sofá. Sus ojos azules me miran con ira y dolor, sus codos están apoyados en sus piernas y el gesto en su rostro me hace saber que no está para nada feliz.
Yo tampoco lo estaría.
―Se les olvidó mi presencia, ¿eh? ―pregunta con ironía―. Estaba teniendo un momento muy personal con Samantha y, como siempre, apareces tú. Cuando ella me está recordando, llegas tú y haces que me olvide.
―Ella nunca va a olvidarte. Te ama, Dyl