14.
SAMANTHA
Estoy concentrada, traduciendo algunos documentos, cuando unos toques en la puerta me traen de vuelta a la realidad. Alzo el rostro y sonrío al notar a Amanda con una bandeja llena de vasos plásticos. Me tiende uno con una sonrisa.
―Chocolate con canela para mi bella hermana y café con vainilla para mí ―dice, pero no me pasa desapercibido que sobra un café.
― ¿Qué haces aquí? ―pregunto, dejándole pasar.
― ¿No puedo visitar a mi hermana mayor? ―pregunta, ofendida.
―Claro, por supuesto.