12.
Llego a la oficina y me detengo cuando veo a Jeremy allí dentro, sin poder negar que el corazón se me acelere por verle. Suelto la cartera en el suelo y me cruzo de brazos.
― ¿Qué mierdas haces aquí? ―pregunto―. ¿Y cómo entraste? ¿Te ayudó Dylan?
―Él no puede tocar… ―Mi mirada punzante le hace callar―. Tienes que escucharme, Sam.
―No pienso escucharte. Todo lo que sale de tu boca es mentira. Y no me digas Sam ―le aclaro, tomando asiento en mi escritorio.
―Tuvieron su primera cita en Lovebirds C