93. GRACIAS, PERO...
(ARIANA JÁUREGUI)
Sin embargo, pequeños detalles comenzaron a inquietarme. Nada alarmante, pero sí lo suficiente para que una pequeña semilla de duda germinara en mi interior. El aroma a kimchi, que antes me encantaba, ahora me resultaba un poco fuerte, provocándome una ligera náusea. También noté que me cansaba más de lo normal, incluso después de un simple paseo. Y aunque siempre he tenido buen apetito, ahora tenía antojos extraños, combinaciones de sabores que nunca antes se me hubieran anto