90. SÍ, TODO BIEN, SOLO COSAS DEL TRABAJO
(ARIANA JÁUREGUI)
—Tonterías, Ariana —replicó Silvia, con un tono impaciente. Pude imaginarla moviendo la cabeza con desaprobación—. Tu madre cree que es una gran oportunidad. Necesitas exposición.
—No a cualquier precio —dije, apretando la mandíbula. Estaba harta de que tomaran decisiones por mí, de que me vieran como un simple producto. «Ya no más», pensé, recordando la determinación que había nacido en mi interior. Sentí el suave roce de la tela de mi pantalón contra mi pierna mientras cambi