52. SIEMPRE ESTARÉ AQUÍ PARA TI, ARI
(ARIANA JÁUREGUI)
Sus palabras me dieron un nuevo aliento, una pequeña chispa de esperanza en medio de la oscuridad. Sentí que una fuerza renovada nacía en mi interior. «David tiene razón. No puedo rendirme. No voy a rendirme. Tengo que luchar por lo que siento. Tengo que luchar por él.»
—Gracias, David —dije, con una pequeña sonrisa que apenas se notaba, sintiendo el calor de su abrazo reconfortándome—. Gracias por estar aquí.
—Siempre estaré aquí para ti, Ari —respondió David, apretándome un p