107. Y YO... ¿TAMBIÉN TENDRÉ UNA?
(ARIANA JÁUREGUI)
Miré a Sarah, que me devolvió la sonrisa con una mirada llena de complicidad. Sentí su mano apretando suavemente la mía, que aún descansaba sobre mi vientre. El calor de su tacto me reconfortó, disipando un poco el frío que aún sentía en el pecho.
Ethan se acercó y me rodeó con un brazo, atrayéndome suavemente hacia él. —Exacto —dijo, con una voz suave pero firme—. No voy a permitir que les falte nada. Ni a ustedes ni a los bebés. Voy a trabajar duro para que tengan todo lo qu