38. UN NO TAN DESASTROSO ENCUENTRO
Ahora mismo Valeria no sabe qué hacer, detenida por el corpulento y apuesto Landon que estaba muy claro que no la iba a dejar escapar. No solo eso, le parecía que ahora la miraba con una sonrisa de complacencia, por lo que tomó aire, se llenó de valor y le dijo.
—No puedo creer lo descortés que está siendo conmigo. Soy una señorita, está bien, he cometido contra usted dos hechos que no debí hacerlo, lo reconozco y me disculpo por ello. Vamos a comprarle un traje, si con eso me promete que estar