33. VENGANZA
Leviña al levantarse al otro día, está rodeada de cajas con sus cosas de la mudanza. Mira con desdén alrededor, el apartamento es lujoso, nada que ver con la casa de Andrés, pero es muy bueno. Va directo al bar y se sirve una copa, se la toma de un golpe, volviendo a llenarla, cuando ve aparecer a su hija. Sigue bebiendo sin dejar de ver cómo se mueve por la casa.
—Es lindo mamá, no será como la casa de papá, pero es muy moderna y muy bien equipada, ni en sueños podríamos hacernos de una casa co