El silencio se apoderó de la habitación mientras Andrés procesaba las palabras de su hija. El amor y la preocupación por Hugo eran evidentes en su voz y en sus ojos suplicantes. Y a pesar de que sabía que Hugo era inocente, el hecho de que sus padres hubieran intentado hacerle daño a Trinidad era algo que Andrés no podía simplemente ignorar.
—Por favor, papá…, él no sabía nada. Hugo me ama de verdad —insistió Trinidad, su voz apenas un susurro.
El despacho parecía haberse transformado en una c