136. TRINIDAD
Trinidad vio como entraba Valeria abrazada de su papá y la emoción en su rostro la conmovió mucho. Aunque quisiera, no podía negar que Valeria quería al señor Andrés como su padre. Suspiró e hizo el propósito de verla como lo que era, una hermana de crianza, porque en verdad su papá había criado a Valeria. Quizás por eso Leviña no había podido corromper a Valeria por completo.
—¿Ya llegaron? —preguntó, caminando despacio por su enorme vientre de embarazo— Me alegra que hayas regresado temprano,