115. INTERROGATORIO
Por otro lado, Trinidad y su padre, el señor Muñóz, escucharon atentamente toda la conversación entre el señor Humberto Fuentes y su hijo Hugo desde el cuarto de vigilancia. Se miraron el uno al otro, buscando respuestas en sus rostros.
—¿Qué opinas de todo esto, papá? —preguntó Trinidad, con una mezcla de preocupación y decepción en su voz.
—No lo sé, Trinidad. La situación de ellos es realmente lamentable. Es cierto que Leviña y Rigoberto malversaron una gran cantidad de fondos de la empresa.