104. TRINIDAD
Trinidad se encontraba en su habitación, abrazada a Hugo, sintiéndose feliz de que su embarazo estuviera progresando bien. Cada día notaba una mejora en su visión, lo cual llenaba de alegría a ambos. El especialista en Nueva York que la estaba tratando estaba igualmente contento con los avances que estaba experimentando.
—Es asombroso, señora Trinidad —le había comentado— su retina se está recuperando de manera notable. Si continúa así, es muy probable que recupere por completo su visión.
—¿En