102. NO TODOS ESTÁN FELICES
La alegría inundaba el hogar del señor Muñóz, todos reían jubilosos y trazaban planes para el futuro. Trinidad, a pesar de sus limitaciones visuales, estaba tan contenta que empezó a distinguir mejor los objetos, para el deleite de todos. Por otro lado, la señora Andina, niñera de Trinidad y madre de Viviana, no podía contener su felicidad y repetía constantemente:
—Voy a tener dos nietos.
Hugo, por su parte, contactó a su abuelo y a sus amigos, Landon y Federico, para compartir las maravillosa