Me levanté muy apenada cubriendo mis senos con una de mis manos y con la otra tomé la blusa me la puse y así mismo también el pantalón muy rápidamente.
-¡Lo siento Sergio!- No dejé que me respondiera cuando yo ya estaba corriendo por las escaleras hacia la habitación de la bebé.
La tomé en brazos, meciéndola por toda la habitación, caminando de un extremo a otro, pero su llanto era desesperado, nunca antes la vi así, estaba desconsolada y yo me asusté un poco no sabía qué hacer.
-¿Qué pasa mi a