CAPÍTULO DIECIOCHO
Al día siguiente, Alex estaba sentado en su estudio trabajando en un proyecto importante cuando sonó su teléfono.
Se ajustó el bluetooth y contestó la llamada sin apartar la vista de su laptop.
—Sí, George —dijo mientras sus dedos seguían tecleando.
Sin duda estaba gestionando todo el trabajo desde casa, pero no era tan fácil, ya que no podía supervisar personalmente lo que ocurría en la empresa.
—Señor, espero que recuerde que tiene que asistir a la fiesta de negocios del se