Mundo ficciónIniciar sesiónLa medianoche se tomó una hora para ir de Buenos Aires a Santiago de Chile.
Solo en su habitación, Jim se descalzó, se quitó la camisa y se sentó en la alfombra frente al ventanal del balcón, la espalda contra el respaldo de la cama. Dejó una cerveza y un armado cerca de sus pies, con su teléfono, y acomodó sobre sus piernas la guitarra que Silvia le regalara el año anterior, la vista perdida en los contornos de la ciudad allá afuera.
Silvia no había respondido a su último men







