Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl ómnibus aceleraba por la Interestatal mientras Silvia luchaba por desenredar sus auriculares. Al fin pudo enchufarlos a su teléfono para escuchar música. Y tuvo que sofocar más risitas nerviosas al escuchar el principio de Save Your Soul y a Jim Robinson (¡Jay, por Dios!) cantar en su oído.
No, era demasiado. ¿Cómo era posible que algo así hubiera ocurrido?¿Cómo había podido pasar tanto tiempo con







