Mundo de ficçãoIniciar sessãoSean condujo en silencio, dejando que su hermano se abriera una cerveza y reclinara el asiento.
—¿Y bien? —preguntó entonces, manteniendo la vista en la carretera.
—¿Y bien qué?
Sean apagó la música y le arrancó la gorra a Jim de un manotazo. —Habla, hombre.
—Luego.
—Olvídalo. Tenemos casi una hora hasta el rancho y soy todo oídos.
Jim recogió su







