Mundo ficciónIniciar sesiónSe hacía difícil acordarse de respirar mientras lo contemplaba. Jim no dormía, sólo descansaba, los ojos cerrados, una mano en el pecho. Y ella se esforzaba por mantener el equilibrio en aquella cuerda floja entre la fascinación y el miedo a este hombre tan real a su lado, desnudo, relajado, indefenso por propia elección.
Ahora sabía que Jim había dicho la verdad. No se trataba de un capricho, ni un desafío ni un espejismo. Se lo había demostrado con una claridad meridiana que la habí







