Mundo de ficçãoIniciar sessãoYa no me queda nada en mi cuerpo, que pueda vomitar, los nervios me están matando. Faltan dos horas para la reunión con Carlos. Hemos quedado en la supuesta oficina de Fernando, aunque yo quedé con mi abogado en que pasaba a buscarme, para que no valla sola. Aunque con la seguridad, que me pusieron, no me siento sola.
Me doy una ducha, dejo que el agua caiga desde la cabeza por el cuerpo. Por un momento de debilidad, las lágrimas me caen, acordándome







