Kassidy
El trayecto transcurrió en ese silencio cómodo que hay entre dos personas que no necesitan aclarar más el cambio que se requiere para que todo vuelva a su cauce. Voces, risas y música lenta se escucharon hasta el estacionamiento cuando Kassidy y el señor Montes llegaron a la casa.
Intercambiaron miradas de desconcierto, ya que la jornada de ese día no había ido nada bien como para que tuviesen ánimo ni energía para fiestas. Sin embargo, el hombre se despidió en la entrada, excusándose