Subimos al coche después de decirle a la señorita Brown el lugar y que hablara con la empresa que lo renta.
—¿Tienes hambre? —pregunta conduciendo a no se donde.
—Mucha, podría comerme a Mani. —respondo y me avergüenzo al darme cuenta de lo que dije.
—Eso es mucho, perdón por tenerte de un lugar a otro todo el día. —murmuro deteniendose en el semáforo.
—No importa, yo quise venir. —respondo con una sonrisa.
—Tu sonrisa es bonita. —me sonrojo al escucharlo pero él solo vuelve a tom