Volviendo al centro comercial. Bárbara ya está en un punto de quiebre. Le desagradaba la mirada inquisidoras de las personas que caminan cerca de ellos, y la extrema seguridad que las acompañan.
Es demasiado para esta pequeña empresaria, que por su reputación ha tratado de permanecer en el anonimato el mayor tiempo posible.
-Halia, me temo que nosotras debemos despedirnos. Recordé que tengo comida preparada en casa. Sin embargo ustedes pueden aprovechar tiempo padre e hija fuera de casa- Dice