A miles de kilómetros de ahí
En unos amplios calabozos de concreto reforzado Marcus esta colgado de las muñecas, sus pies apenas tocan el piso, su cuerpo posee las marcas de las horas de penalidad. A escasos dos metros frente a él, se encuentra el cuerpo inconsciente de Atsushi, el hombre está sentado en una silla metálica amarrado, con los brazos hacia atrás.
Marcus puede ver leve movimiento en su jefe, el caballero sacude su cabeza tratando de recupera la conciencia. Es evidente su aturdimie