Muchas horas después de lo sucedido en la Mansión Koyama y la compañía Lombardo. Alba se percata que la ruta es similar a la de la Rosa Dorada. Pero observa como el auto se desvía más al norte. Los vidrios son polarizados. Ella sabe que por más que quiera pedir ayuda nadie podía verla.
Alba llega a un terreno protegido por muros de concreto prediseñado, al cruzar los grandes portones, puede ver una residencia de varios kilómetros de construcción. Camuflados se encuentran una fuerte vigilancia,