Mundo ficciónIniciar sesiónVolviendo a los jardines de la mansión Lombardo
Los jóvenes caminaron un largo trayecto hasta alcanzar un mirador equipado de varias mesas para jardín, la brisa nocturna le producía escalofríos a Halia. Kano pudo observar cómo los pequeños bellos de sus brazos se levantaban. Se detiene por un momento y quitando su saco se lo coloca en sus hombros.Esta acción dejo a Halia sin habla, «¿Y eso porque fue?» No obstante, la sensación de calor que traía el saco, l







