– Hola mamá – ella sonrió con demasiada alegría antes de terminar por cortar la distancia que había entre nosotras. Sus brazos rodearon con fuerza mi cuerpo y yo le devolví el abrazo de la misma forma. Sentía como si comenzaba a formar el tal nudo de la angustia en mi garganta. No teníamos mucho tiempo, sin embargo no quería alejarme de ella en ese momento.
– Sabía que eras tú cariño – dijo ella en medio de un sollozo, apretando con más fuerza, parecía como si quisiera fundirme en su piel. Jode