37 Bienvenida a la familia.
Aun en medio del aturdimiento de los presentes, Mateo tomo a Elizabeth de la mano y la llevo fuera, hacia el jardín trasero y con destino a la casa de Hades, no pensaba permitir que nadie acusara a Elizabeth y mucho menos que se involucraran en cosas que no debían y definitivamente no dejaría que nadie lo separara de su mujer.
— Detente, espera Mateo. — la garganta de la morena de a momentos se cerraba, haciendo de su pedido algo difícil de oír, si no fuera porque Mateo estaba atento a ella.
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