Mundo ficciónIniciar sesiónMateo se mantuvo muy cerca de la mujer que siempre había amado, incapaz de así sea sentarse en otro sofá, prefirió que sus piernas se rozaran antes de alejarse así sea unos cuantos pasos, ahora más que nunca, había decidido que esa distancia que había colocado entre ellos al saber que estaba feliz mente casada, quizás, ya no era necesaria, porque podía apostar su inmensa fortuna que ella no estaba felizmente casada.







