Siempre fuiste tú. Capítulo 86.
La suite estaba adornada con hermosos pétalos de rosas que cubrían el camino por donde Elisa transitaba, una vez se abrió la puerta, sus ojos contemplaron maravillados todo lo que con esmero y gran detalle se había preparado para ella.
–Todo es hermoso, me has hecho muy feliz, mi amor.– exclamó con gran felicidad.
–Y eso me llena de dicha, hermosa, y te juro que estoy experimentando una emoción única al saber que te has convertido en mi esposa.– Le dijo con ternu