Luke y Elisa habían sufrido mucho durante todo ese tiempo. Primero, el riesgo en el embarazo y las constantes amenazas a las que fueron sometidos. Después, se adelantó el parto y los bebés estaban en un estado crítico. Finalmente, el secuestro de uno de los pequeños les había arrebatado la oportunidad de disfrutar de su matrimonio. Para ellos, su familia era lo primero, pero era innegable el amor y el deseo que prevalecía en su relación. Se morían por estar juntos y demostrarse cuánto se amaban