Siempre fuiste tú. Capítulo 46.
Entre más leía, el dolor de Elisa aumentaba, no podía creer que toda su vida había sido una mentira, por una parte entendía las razones de su padre para guardar silencio, pero se le hacía injusto que le hubiesen ocultado algo tan importante para su existencia. Se limpió las lágrimas que empapaban sus mejillas, respiro profundamente tratando de llenar sus pulmones del mayor aire posible, ya que por minutos sentía que la respiración le faltaba debido al intenso dol