Si, si ok, debo aceptar que besa bien, pero no lo suficiente para volverme adicta.
Lo empujo y después lo veo molesta mientras limpio las orillas de mis labios.
—¿Qué mierda te pasa?—respiro un poco agitada.
Es verdad me saco un poco de aire pero nada que no se pueda arreglar con un poco de relajación.
—Te dije una vez y te lo repito no hay mujer que me domine, ni mucho menos que me haga húmillarme por amor y esa no vas hacer tú—me dice tan seguro de si mismo.
—Te ves muy seguro, pero sabes alg