Entro a esa casa enorme, es lujosa y muy impactante recuerdo cuando alguna vez tuve una casa así, en fin entro y sigo caminando hasta llegar a la entrada en donde me espera una señora de algunos cuarenta años, la cual es de pelo corto y canoso.
—Buenas noches—menciono con amabilidad.
—Buenas noches—responde también con amabilidad.
—Soy....
Antes de terminar ella me interrumpe y me hace una seña de que me haga a un lado, así lo hago y ella enseguida cierra la puerta.
—Eres la niñera, sígueme por