Los señores me sonríen y se ven él uno al otro.
—Bueno, si logras que nuestros hijos cambien su actitud, te prometemos aumentar tu sueldo y puedas pagar tus estudios ¿Qué dices? —menciona el señor Matías.
—Que son muy buenos jefes—digo emocionada.
—Trato hecho, bueno regresemos todos a nuestras labores—menciona el señor Matías poniéndose de pie para luego tomar su portafolio.
También me pongo de pie, después solo digo con permiso y me voy hacia las recámaras de los pequeños.
*Horas después*
Veo