Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras la noche aún continuaba y las luces de la ciudad seguían encendidas; María Paz otra vez burló la seguridad de su casa, caminó un par de calles hasta llegar al Lamborghini de Joaquín, quien apenas la vio su corazón empezó a latir con fuerza, entonces bajó del auto.
—Mi reina gracias por venir. —La abrazó con intensidad como si necesitara de ese brazo para sentirse vivo.
—No me agradezcas, no sabes el problema que tuve el otro día con mi ma







