Mundo de ficçãoIniciar sessãoMinutos después.
Santiago aparcó el auto frente al edificio en donde supuestamente Alba se estaba quedando bajo el cuidado del alma de llaves, antes de dejarla salir, volvió a tomar los labios de su chica, la besó por largos segundos, grabando en su memoria y en su corazón su cálido sabor.
—Sueña conmigo —susurró antes de despedirse.
—Desde el día que te vi, por vez primera —aseguró ella, perdiéndo
Queridos lectores, esperemos que las advertencias de Graciela no se hagan realidad, caso contrario pobre Alba. No olviden dejar sus comentarios.







