—Parece que alguien aquí no paso muy buena noche —dice, Nina con tono burlón, al verme soltar un bostezo largo que debo disimular con mi mano.
Le doy una corta mirada escéptica.
—Bueno, tú tampoco tienes pinta de haber dormido muy bien —evidencio, enarcando una ceja.
Ella se encoge de hombros.
—No me quejo —tuerce la boca y me mira como si escondiera un gran secreto sucio—. Valió la pena cada minuto de sueño perdido.
—Ay, no. Déjame adivinar —me giro sobre mi silla hacia ella—. ¿Pasaste la noch