Milagrosamente, el cuarto de Nina se encuentra intacto; a diferencia de su sala y cocina. La he seguido hasta aquí con la esperanza de que ella pueda contarme con sinceridad que ha sucedido para que su casa este sumida en el caos.
Pero lejos de hablarme como insumo, se mantiene en absoluto silencio sentada frente a su tocador mientras cepilla con calma y suavidad su melena rubia, sus ojos azules parecen perdidos en el reflejo de ella misma; como si quisiera evadirse.
Una sola vez he visto a Nin