Él no me enviaba mensajes de texto al azar como siempre hacía. Después de hacer el amor, no se quedaba despierto, ni me abrazaba para conversar sobre el trabajo o iniciar cualquier otra conversación al azar. Se daba la vuelta, se iba a dormir y se ponía a trabajar.
Ya no se reía tanto como antes y cuando lo hacía, sus ojos no tenían alegría y su risa era plana. Intenté todo para que hablara conmigo, cualquier cosa que impidiera que se me escapara de las manos, pero era como si construyera un mu