ANASTASIA
Con un resoplido, paré de golpear incesantemente cuando escuché pasos apresurados que se acercaban a la puerta. Me apoyé en la puerta, incapaz de contener mis sollozos.
Lo dije en serio cuando dije que se terminó, pero una parte de mí esperaba que viniera por mí, me abrazara y me asegurara que todo fue un gran malentendido, pero solo se quedó ahí, ladrando mi nombre como un maníaco loco.
Clara abrió la puerta con una sonrisa, que se amplió un poco al verme, pero desapareció inmediat