Se mofó, "Nunca te amé. Todo fue una actuación. Te usé".
Sonreí, con una sonrisa llena de dolor, "Qué gracioso que me guste eso. Utilízame como quieras, Dylan. Ya te dije que soy toda tuya". Luego apoyé la cabeza en su pecho, "Solo te pido que me ames".
Retrocedimos y cuando mi trasero golpeó el mostrador, se detuvo. Puso con cuidado la pistola sobre el mostrador.
Inclinó la cabeza y enterró la cara en mi cuello, olfateó mientras su mano manoseaba mi pecho con fuerza. Me mordí el labio para n