A Rebeca se le agrió un poco la garganta al pensarlo, y de repente se sintió un poco agobiada en el coche.
Apartó los ojos e intentó abrir la ventana para tomar el aire, pero se detuvo antes de pulsar el botón.
Al final, no pulsó el botón, se limitó a girar la cabeza hacia un lado y mirar por la ventanilla.
No sabía cuánto tardó, pero llegó la escuela de Carolina.
Rebeca salió del coche para dejarla y Logan se sentó en el coche sin moverse.
Carolina: —Papá...
—Tengo asuntos que lidiar.
—Oh...
Re