Natalia sonrió y dijo:
—Claro, lo entiendo. Gracias.
***
Esa tarde, Rebeca recibió una llamada de Carolina, que le dijo que le apetecía salir a cenar y le preguntó si podía acompañarla.
Rebeca sabía que Carolina y Natalia habían salido juntas un par de días antes.
Como esa noche estaba libre, aceptó.
Esa noche, condujo hasta la dirección que Carolina le había enviado.
Nada más salir del coche, la niña vino corriendo hacia ella desde una corta distancia, con Logan justo detrás.
Al ver a Logan, s