Natalia sonrió débilmente y dijo: —Vine en cuanto se terminé con las cosas.
La verdad era que no se sentía tranquila, y antes de que la reunión llegara siquiera a la mitad, se vino aquí.
Sabía que Logan no estaba obligado a asistir a la reunión de hoy, pero, tal y como ella esperaba, vino expresamente para escuchar a Rebeca.
Pensar en ello hizo que se amargara por dentro y que su rostro se tensara.
Logan miró la hora: —Tengo una videoconferencia en diez minutos más o menos, durará más de una hor