A mediodía, Rebeca, Logan y los demás llegaron al restaurante, y acababan de llegar a la puerta del reservado cuando la puerta de al lado se abrió de un empujón.
Como si temiera que no la oyeran, Karen gritó con fuerza: —¡Logan!
Al ver que Natalia estaba allí, el profesor López se rio: —Así que la señorita Mena también ha venido a comer, qué casualidad.
Natalia se rio: —Es toda una coincidencia.
En realidad no era casualidad que se encontraran.
Todos en su familia sabían que Logan y Rebeca había