En ese momento, sonaron unos pasos al otro lado de la puerta.
Logan había vuelto.
—¡Papá!
—Hmm. —Logan entró y se dirigió hacia la cama.
Al ver esto, Rebeca intentó bajar a Carolina para hacer sitio a Logan, pero Carolina se negaba, se apoyó en sus brazos y tendió la mano hacia Logan.
Logan se inclinó y levantó a Carolina.
Cuando abrazó a Carolina, se inclinó lo suficiente como para que Rebeca pudiera oler el aroma familiar de su perfume masculino.
Solo que, además de ese olor familiar, había ta