Al enterarse de que no podría darle el regalo de cumpleaños a Ana en persona, Hugo se quedó un poco triste, pero lo entendió y dijo: —No pasa nada, tus asuntos son importantes, Ana lo entenderá.
Tras colgar, Rebeca acababa de terminar de fregar los platos cuando volvió a sonar su celular.
Era Hugo que mandaba una videollamada.
Solo Ana usaría el celular de Hugo para hacerla una videollamada.
Rebeca atendió, la cara de Ana apareció entonces en la pantalla, Rebeca esbozó una suave sonrisa y antes