En ese momento, Natalia se llenó de consternación, preguntándose si veía alucinaciones.
Pero la mano de Rebeca sosteniendo la de Ana y la sonrisa de Hugo mientras miraba de reojo a Rebeca eran tan claras.
Todo ello le hizo saber que no estaba alucinando y que no era un sueño.
Rebeca estaba realmente con Hugo y Ana.
El ambiente de los tres juntos y el hecho de que Ana fuera tomada de la mano por Rebeca, y no por Hugo, dejaba claro que no era la primera vez que los tres salían a cenar.
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